19/11/09

Agradecida y emocionada

A lo Norma Dubal pero sin bajar escaleras, que con el toque Mister Bean que me caracteriza seguro que me descuajeringo, os canto desafinando embutida a lo Divine: gracias a todos por el apoyo, se necesita, sobretodo cuando cuatro meses y medio después sigo exactamente igual... a la espera.

25/09/09

3 meses después...

Superado el comienzo a saltitos, unos de avance, otros de retroceso, me quedan imágenes y sensaciones que creo me acompañaran ya en el resto de mi viaje.

A estas alturas lo que me queda no es precisamente una experiencia positiva, no se si lo que he ganado compensa lo que he vivido.
Aunque si puedo sospechar de algunos cambios que me están reubicando.

Los sabores son distintos, en su intensidad, en su variedad, en sus posibilidades. El abanico de experiencias culinarias se abre más que nunca a modalidades antes reacias a mi paladar; y sin embargo quedan de lado auténticos clásicos
de mi supervivencia. Me he convertido en una chica-refresco, antes conocida como alcohólica crónica, y por fin he comprendido porque la gente que no bebe no alterna en bares.

Los olores han ganado en matices, en profundidad, y han convertido en un placer pasear por una frutería a primera hora de la mañana. También ayuda los tres meses libres de humos, por mi parte, porque mi entorno al completo continúa fabricándolo a cada instante, que me están
devolviendo un pulmón más acorde a mi edad. Aunque la nariz aun se encuentra en proceso de acople al batallón metálico que la tiene sitiada. Ya voy notando los tornillos que poco a poco se afianzan en mi cara, y estoy aprendiendo a sonarme sin que mis nuevos inquilinos me obliguen a recurrir al calmante.

El oído ha dado más problemas que soluciones, cada vez estoy más sorda, pero eso ya venía de antes. El equilibrio sigue amenazando a cada paso que acelero, por lo que aun c
onservo en cada bolso un blister de antisicóticos para el vértigo.

La musculatura y la sensibilidad ya son cosa aparte. Parece que en estos tres meses he perdido casi todo el tono muscular de mi cara, un tanto lógico, creo yo, después del paraíso de pajita, zumito y puré. Un mundo blando blando no puede hacerte fuerte y duro.

El resultado es la disputa de patio de cole: el ortodoncista dice que voy con más de un mes de retraso, que mi tono muscular es cero, que la musculatura se esta atrofiando y que tengo que volver a las gomas, RESUMEN: quiere volver a bloquear la boca.
El cirujano por su parte, más tranquilo y amable que nunca, admite que no hay tono, pero que ya lo habrá, que queda mucho tiempo y trabajo por delante hasta que se pueda dar por terminado esto. RESUMEN: cree que bloquear es caminar para atrás.
Ambos coinciden, por una ve
z, en que mi dieta puede ampliarse sin fronteras, recomendando especialmente la ingesta de duros acompañados de calmantes. RESUMEN: hagas lo que hagas pontex bragas.

Cansada del paseo de lado a lado, y sin conseguir decidir a quien dar el gallifante del voto de confianza, he introducido en mi vida a un tercero en discordia: el osteópata que salvará mi dubitativo cerebro.
De momento en nuestra primera sesión no me ha d
ado la tabarra, no me ha puesto medicación, no me ha recomendado que haga cosas que me hagan daño... Todo lo contrario, me ha regalado una colección sensaciones nuevas y atrayentes, me ha hecho salir de su consulta caminando como un astronauta, más tranquila que nunca, y hasta con la extraña sensación de ser más alta y más ligera.
El escepticismo entorno a estas practicas es inevitable a priori, pero cuando compruebas como tu cuerpo es pura movilidad estando totalmente rígid
o sobre una camilla descubres que no hay nada como alguien que te mime la cabeza.

En el fondo, pese al tiempo y los cambios, sigo siendo una pies negros.



O ¿será que los zapatos destiñen?

22/08/09

El ferrocur hace estragos en mi cerebro

Llevo siete días bebiéndome el Ferrocur en ayunas y, gracias al fino avance de mi pituitaria y el maxidesarrollo de mis papilas gustativas, he descubierto que el líquido negro amarronado que encierran las botellas de plástico de minibar contra la anemia saben más a chupar una llave oxidada de pueblo que nunca. También he desarrollado cierta animadversión a la naranja de zumo viejuna que se encuentra ahora por los mercadillos de calle, que no sé si aportaran la cantidad suficiente y necesaria de vitamina C para metabolizar el lingotazo férrico mañanero pero si sé que no mejoran el sabor que este te deja en la boca. El coctel completo es lo suficientemente explosivo como para tenerme unas horitas a distancia de cualquier ser vivo que se precie.

En esos momentos mi cabeza divaga en busca de entretenimiento y eso siempre ha sido un peligro. Ultimamente pienso mucho en el hecho de que la inmensa mayoría de gente que pasa por una cirugía maxilofacial o una osteotomía maxilar, como es mi caso, se queda considerablemente más guapo después del recorte quirúrgico. Pero, lamenteblemente, no es mi caso. Si en el hospital era Falete, lo cual era un tanto triste, ahora he alcanzado el status de Duquesa de Alba, lo cual es realmente lamentable.




Juzgar vosotros mismos. El labio superior lo muevo igual que ella, osea nada, no la he visto comer, pero seguro que ella, hasta sin dentadura, es capaz de ser más rápida y más desafiante con lo que se meta para adentro, la voz no me tiembla tanto, pero dentro de un par de efectos secundarios más ya lo conseguiré.
Total píntame el pelo de blanco, cómprame unas gafas mejores y regálame un poco de botox para los labios, y seré el fiel clon de tan "ilustre" personaje.
P.D.: en segundo plano mi madre mira pantalones en el puesto ajena a los paparazzis que acosan a su hija.

14/08/09

Suben los calores, bajan los paseos.

El tiempo vuelve a echarme mal de ojo y de cerca. Los sudores acompañan a los mareos que suben y bajan del sol a la sombra y viceversa. La cabeza está más pesada y zumbona desde ayer, que deje de lado el Dogmatil, y aun busco la explicación para ser capaz de subir al Everest y cruzar a nado el Canal de Suez cuando tomaba la medicación, y de no llegar apenas a la esquina de la manzana, renqueando y arrastrando la pata ahora que ya no la tomo. Creo que acabo de descubrir que el Dogmatil es el perfecto sustituto de la combinación de anfeta y cafeína sin fronteras (que no se me ofenda el gremio que todo acaba siendo producto de la imaginación de una enferma desesperada por recuperar la normalidad)

Mañana por fin sola, bueno casi, sola por las tardes, para recuperar el caminar despacio pero en silencio, siendo consciente de que todos los que lo hacen a mi alrededor a mi alrededor se llevan un extra de puntos con posibilidad de bonus si me empujan o al menos si lo intentan. Andar por la calle jugando al videojuego de supervivencia de tornillogirl me hace aun más friky de lo que de por sí suelo ser.

Aunque he de reconocer, y lo digo bajito y medio escondida, que echaré de menos a la madre con sus ¿qué tal estas? cada cinco minutos, su persecución constante termómetro a cuestas, y su obsesión por preguntar a que se debe cada una de mis dolencias como si ya hubiese obtenido el título de licenciada en medicina con MIR en maxilofacial y derivados.
Madre te extrañaré pero que agusto estaré hmientras lo hago.

13/08/09

Un día de playa

Tras la eterna cuarentena llegan unos días de respiro con la maleta cargada de pastillas.



Dos gemelas, morenas por naturaleza, pasean sus manguitos naranja fosforito por el borde del agua. Dudan si son tan intrépidas pues la bandera está roja y el socorrista lejos.
Las olas llevan demasiada arena y algún fanático de la estética aprovecha para hacerse un piling con el rápido vaivén de las espumosas.

Hay quien bebe cerveza y quien come manzanas. El olor a coco remezclado con zanahoria es intenso. Por los altavoces una voz metálica recuerda que está prohibido bañarse.
La gente yayea en la orilla falseando la profundidad del agua, llega al cuello y repente emerge el cuerpo y apenas sobrepasa el tobillo.

Alguna teta al aire, pero poca. Viento, pies revolviendo en la arena, periódicos que se arrugan antes de llegar a la sección de internacional, inglés, italiano, alemán y un móvil que no para de sonar. Tatuajes en un día nublado que despeina a las hormigas que se arremolinan en toallas.

Mama croquetea feliz a la sombra de la orilla, Jorge está sentado al borde de la esterilla fumando un cigarrillo y yo disfruto el olor a sal en mi nueva boca.

09/08/09

Emulando a Sartre

No contenta con la colección de dolencias que acompañan mi vida ultimamente mi oído ha decidido incluir una más en la lista. Llevo cuatro días enterrada en la cama por la peor borrachera que he tenido en mi vida y sin probar si quiera una gota de alcohol. Desde unos días padezco vértigo periférico, el nuevo compañero que ha decidido habitar mi cuerpo, dándome continuos mareos, convirtiendo la habitación en la que estoy en una espiral que da vueltas infinitas, y trayendo la nausea perpetua y reiterativa a mi estómago. Resultado: cama, no alimentación, dolor de cabeza, tambaleo cerebral y arcadas.

Todo esto tiene un remedio curioso. Mi nueva doctora particular, la encantadora Sonia, una versión alta de Amelie con fonendoscopio, tras un exhaustivo análisis me ha recetado Dogmatil "50", el medicamento con el prospecto más curioso y educativo que he leído nunca.



Se trata de todo un "antipsicótico", he de reconocer que es la primera vez en mi vida, aunque no lo creáis, que tengo que tomar algo precedido por este palabro, indicado para (y cito textualmente): cuadros psicopatológicos diversos (neurosis, depresión, somatizaciones neuróticas). Trastornos psicológicos funcionales. Síndromes psicosomáticos. Demencia seníl. Somatizaciones gastrointestinales. Vértigos.

¿Cómo se explica que yo con un vértigo de las afueras comparta medicación con una yaya que le habla a la pared, una mujer con la cabeza un tanto perdida y una postadolescente deprimida?

Aunque ahí no queda toda la chicha del prospecto. Hasta ahora la única vez que he leído un efecto secundario mortal en un prospecto ha sido en una caja de tampax, es verdad que pueden ser mortales debido al shock de "nomeacuerdodelnombre", pero como todas las mujeres estamos acostumbradas a usarlos, por lo menos yo, se nos olvida. Pero Dogmatil "50" tiene un colección de efectos adversos a dos columnas que quita el hipo, entre los que destacan en susto: parkinsonismo, imposibilidad de la persona de permanecer sentado, disquenia tardía (movimientos espasmódicos e involuntarios de la lengua y la cara), incremento del tamaño de las mamas en el hombre, disfunción orgásmica, secreción anormal de leche de las mamas fuera del período de embarazo. Si aun no has conseguido asustarte del todo y aun permaneces seguro y fiel a tu médico, decidido a tomar la medicación para que el dichoso vértigo abandone tu cuerpo y libere tu cabeza del malestar resaquero que te deja tieso a cada instante aun te queda otra línea de prospecto directa, discreta ella, a aniquilar tu seguridad, la complicación potencialmente mortal: el Síndrome Neuroléptico MALIGNO. ¿Cómo se le puede poner la palabra maligno así sin más a una enfermedad? ¿Quien la escribió, el malo de Austin Power cuando quería hacerle un regalo a su Miniyo?

En fin, pese a todo me he atrevido, en un ataque generoso de valentía, a tomar la medicación, y gracias a ella, o no, nunca podre saberlo con exactitud, voy estando un poco mejor. Hoy hasta me atrevo a escribir, despacio y entre espirales que retuercen las esquinas del ordenador.

28/07/09

De vuelta al antibiótico

Parece que efectivamente la cara crece de más, o al menos eso han decidido, y a esa frase ha acompañado la de -Volvemos al antibiótico-

Dichoso él, que para mi se convierte en dos por uno, porque debido a las longevas series de medicación de los últimos meses mi cuerpo a desarrollado un especial asco y rechazo a este tipo de medicamentos, siempre acompañando este periodo con un infección vaginal, una divertidísima discreta proliferación de hongos en mis bajos fondos debidos al entusiasmo del antibiótico. En fin, caja de Augmentine = a caja de Canestén.



Por supuesto adiós a las expectativas de continuar avanzando el estado de salud de mi mudanza, que tras una regañina descomunal por parte de todo aquel que me rodea y que tiene más dedos de frente que yo para ver que agacharme y levantarme y mover cajas, discretamente y a escondidas como toda una superheroína de comic ("Tornillogirl y su cambio de hogar"), no es ni por asomo lo más recomendable dado mi estado inconsciente yayuno de convalecencia.
Resignación Tornillogirl, me he dicho, siempre nos quedará la cocina. Así que continúo divagando entre fogones sobre mi sueño de apertura del restaurante "Para chuparse los dedos" allá en el frío del norte de Europa. Mientras depuro mi técnica de mermelada de melocotón y papaya.

26/07/09



Continúo en mi peculiar devenir de transformación facial. Para arriba, para abajo, con ojo, sin ojo, con color o sin él, en la derecha o en la izquierda, a ratos voluble con más o menos volumen... en fin, que la dichosa cara no se está quieta ni un segundo. Supero el mes y sigo sin poder ver de verdad mi nueva cara... porque espero que este amasijo de bollos movibles no sea mi nuevo rostro.

Esta semana ha vuelto la visita indeseable de la flojera nasal. Los puntos estarán en fase de terminar de autodestruirse, a lo James Bond, y mi cuerpo no ha encontrado un modo mejor de desecharlos que por la nariz. El olor a medicina dentro, o saliendo, de la pituitaria es un tanto desagradable y hospitalario.
Mañana toca visita al cirujano, me dirá que sigo sin tirar bien los besos y yo le diré que mi mente los lanza, pero que mi labio superior no los recibe, que se limita a sujetar el bigote que se multiplica hacia lo Fumanchu. Le comentaré, con cierto susto a la respuesta, que se le olvidó ponerme un tornillo y que quiero cerrar el grifo de la nariz. Le preguntaré que cuando puedo dejar la dieta de purés y me contestará que si creo que me he ido unas semanas de balneario para mejorar mi mordida. Le preguntaré que si me puedo subir en un barco, para irme de vacaciones a las islas, y me dirá que si, en uno de papel de periódico en casa. Para acabar le diré que estoy hasta el culo y el me contestará que hasta el pie, nos daremos un par de besos y nos desearemos feliz semana guiñándonos un ojo, mi señor Doctor House 2 y yo. Mientras el mundo sigue girando, con Jesus ya caminando por el Himalaya, Paula con su Cum Laudem de sison a la plancha, el viento caliente meciendo los árboles asfixiados de la acera y yo feliz al pensar en mi nueva casita.

24/07/09

Un mes exacto

Hace un mes estaba ingresando en el hospital para entrar al quirófano a que me descuajeringaran la cara.
He visto operaciones similares en youtube, corrijo: sé que existen y he intentado ver algo, sin mucho éxito ya que a los tres segundos, más o menos, me empieza a doler todo y tengo que dejar de mirar la pantalla.

El regalo del mes ha sido despertarme con la cara hinchada de nuevo, esta vez por el lado izquierdo, con el ojo apretado como viene siendo costumbre cuando el moflete se emociona en subir en busca de las estrellas.

Ayer además, un día antes de cumplir mi primer mes de mordida de carnívora bípeda estándar, decidieron limarme los dientes de abajo. Esa fila delantera que acabada en sierra delataba mi extraña infancia y mi no uso de los dientes incisivos. El Doctor Rivero me dijo que si tenía que esperar a hacerlo de forma natural, como lo hacen el resto de los mortales (por el uso) tal vez tendrían la apariencia de los de todos cuando ya se estuviesen cayendo para dar paso a la dentadura postiza de plástico. Así que adiós sierra, sin previo aviso, sin ningún instante de intimidad para despedirme de esas dentadas y afiladas protuberancias que han adornado mi sonrisa por 27 años.
Un mes después sigo pensando que sabiendo lo que sé no me volvía a operar...habrá que esperar al año para ver si cambio de opinión.